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martes, 12 de septiembre de 2017

OPTIMISSTICA: Melancolía en septiembre

OPTIMISSTICA: Melancolía en septiembre: Melancolía en septiembre Esto solo me quedó de tí. Canción de amor, en septiembre Que nunca se irá de mí. Arrivederchi fue tu adiós fina...

Melancolía en septiembre

Melancolía en septiembre
Esto solo me quedó de tí.
Canción de amor, en septiembre
Que nunca se irá de mí.
Arrivederchi fue tu adiós final.
Arrivederchi antes de partir.
Y  al preguntarte cuando volverás
Tus llorosos ojos contestaron por tí.

Esto rezaba la canción de Peppino di Capri.
Nos hablaba del amor de verano. De la felicidad estival que con la llegada del otoño se iría para no volver.  Noches de amor y días de playa que siempre añoraremos durante el invierno.

Pero Septiembre es más que melancolía. Septiembre es renovación, cambio, nuevos propósitos llegan para infundirnos fuerza y alegría de vivir.

Es curioso que cada año estamos ansiosos por recibir al verano, y es maravilloso, pero después y a fuerza de sudores, llegamos a desear que por fin se acabe y que vuelva el tiempo revuelto y lluvioso,pero al fin y al cabo más fresco y respirable,  aunque tengamos que decir adiós a los placeres propios de las vacaciones.

Y es que de todo se cansa una. 
Sí, el ser humano es así, necesita de los cambios. Necesitamos ir cambiando para poder saborear las distintas opciones que la vida nos ofrece. No nos conformamos con nada. Siempre queremos y añoramos lo que no tenemos. Y aquí es donde entra la naturaleza con sus distintas estaciones para ir satisfaciendo nuestros caprichosos deseos.

Septiembre al igual que ocurre en el cambio de año es momento de planes, de renovación. Momento de pensar qué estamos haciendo bien para seguir con ello y qué es lo que no hacemos tan bien para intentar darle la vuelta.

Por ejemplo, yo que soy una lectora empedernida, me doy cuenta que ultimamente ando un poco floja con este asunto. Tengo varios libros a medias y desde hoy me comprometo a terminarlos. Ando metida con:

Nunca es demasiado tarde, Princesa de Irene Villa. Ya sabéis como es esta mujer, un chute de optimismo para momentos de bajones estúpidos a los que todas alguna vez sucumbimos.


Siempre será Diciembre de Wendy Davies, premio Gran Angular 2017.


La balada de los elefantes de Joan Brady.

Libros muy distintos a lo que suelo leer, me gusta más andar en novela histórica, pero opino que leer hay que leer de todo. Por lo tanto me planteo seriamente terminarlos antes de que lo haga el mes.

Otro de los objetivos que solemos plantearnos es el de la dieta.
¡Uhm! dicho así suena a disgusto, parece que una dieta siempre tenga que ser restrictiva, pero no, no tiene porque ser así. Yo he empezado con algo que me encanta y que quiero trasmitiros. 

Los batidos. Son un desayuno genial, sí, sí. No digo que comáis siempre a base de batidos, pero si  os planteáis haceros uno en el desayuno os aseguro que iréis al trbajo pletóricas y llenas de energía.

Podéis buscar lo que más os guste. Por ejemplo a base de frutas. Con verduras y frutas. O como hago yo con un poco de todo.

Mi batido especial de las mañanas que os aseguro que me funciona de maravilla, es el siguiente:

En el vaso de la batidora pongo:

Tres dedos de bebida de avena.
Una fruta a elegir.
Dos cucharadas de polvo de proteínas.
Una cucharada de levadura de cerveza.
Una cucharadita de café de polen.
Una cucharadita de café de canela de Ceilán.
Un trocito de jenjibre.

Lo bato todo y si me queda muy espeso añado agua fria hasta dejarlo al gusto.

Bueno, pues este desayuno que hace unos deos meses que vengo tomando me da energía y buen humor para toda la mañana,  y no tiene demasiadas calorías. No pretendo convertirme en diestista ni nada parecido, solamente os quiero contar como hago para disfrutar de una sana energía sin demasiadas calorías. Vosotros podéis adaptarlo a vuestros gustos. Pero si estudiais cada ingrediente veréis que todos poseen grandes cualidades para el bienestar de nuestro cuerpo.

Otro asunto más para la lista de septiembre. Retomar el deporte. Ya sabéis lo importante que es en la vida, para llenarnos de energía y para ser más felices. Yo además de jugar al padel he iniciado clases de acuagym.  Me encantan, me relajan muchísimo y me alivian las sobrecargas del padel, por lo que pienso que se complementan de maravilla. 

En total y resumiendo mi mes de septiembre viene con la recomendación de leer más, de comer bien y de hacer el deporte que nos guste y más felices nos haga.


Saludos saludables desde optimisstica.





martes, 8 de agosto de 2017

¿HACERSE MAYOR ES UNA VERGUENZA?

Hay personas, afortunadamente, incluso puedo decir que algunas a mi alrededor, que cuidan, miman, respetan e incluso tratan con admiración a los que son más adultos. Pero hoy no vengo aquí a hablar de ellas, hoy quiero hablar de todo lo contrario, de los absurdos seres que tratan a los que han cumplido más años que ellos mismos, con un desprecio inaudito, como si acaso el hecho de haber cumplido menos años, fuese un valor perdurable.







Siempre he admirado a las personas con esa fuerza y voluntad extraordinarias, esas personas que van a la universidad a los sesenta, que no paran de trabajar, moverse, soñar. Pero ultimamente y a medida que voy cumpliendo años, tengo la sensación que no todo el mundo es así. Existe cierto extraño resquemor, que no acabo de entender. Es como si apartándose de los más mayores fuesen a perpetuar su juventud eternamente. Es un antinatural miedo a la madurez, que seguramente algún psicólogo achacaría al miedo a la muerte. Yo no intento entrar en esos matices, pero sí saco conclusiones al observar estas actitudes. Entiendo que cuando no se controla el miedo, es más fácil atacar al otro.






Si hay algo que no puedo cambiar es la edad. Bueno, no puedo y no quiero. Porque  creo que mi edad es fantástica. Siempre lo es. Lo era cuando fuí joven y lo sigue siendo ahora que soy menos joven. Mi edad siempre será la mejor.


El otro día, en su programa, Risto Mejide se quejaba de la gente que tanto se fija en los años, Los "Edadistas" les llama él. Parece ser que se meten con la diferencia de edad entre él y su esposa. ¡No hagas caso Risto! ¡Vive tu vida y sé feliz!

A mí el efecto que me produce una persona que desprecia a alguien solamente por su edad es de pena. Porque amiga, tarde o temprano, si no te mueres antes, y más pronto de lo que te imaginas, estarás tu sentada en esa silla. Así que, solamente puedo desearte que te vaya bien. Yo prefiero mirar con esperanza a la edad adulta, yo prefiero fijarme en lo que van haciendo los que van delante y vivir plenamente.

Se piensa que es una osadía pretender que puedes hacer algo, sobretodo si es algo físico, mejor que alguien más joven. Se supone que cuando te haces mayor  lo que debes hacer es quedarte en casa quejándote por alguna dolencia y aplaudir a los jóvenes. No pretender competir con ellos.  ¡Qué barbaridad! 

Hubo un tiempo en que se respetaba muchísimo a los mayores, se les escuchaba y obedecía. Se le animaba a participar en todas las actividades de la comunidad. Hoy parece, que para este sector, cumplir años sea algo apestoso, que solamente merece desprecio. Es como si temieran contaminarse.

Afortunadamente, este tipo de comportamientos te hace ver la calidad de las personas, y al igual que puedes ver lo malo, también se hace visible lo bueno. Estas situaciones te muestran a personas maravillosas que te buscan por tu calidad humana, que se acercan a tí por lo que aportas como ser único e irrepetible y no te están recordando continuamente la fecha de tu carnet de identidad.









Esta es mi filosofía. Pienso ser joven siempre, independientemente de los años que la vida me regale. Si alguien quiere acompañarme, estaré encantada de compartir mi pensamiento.

Ah! y una cosa. 
Dirigido a los "edadistas". Somos mayores, pero aún no hemos perdido totalmente la memoria. No hace falta que nos recordéis a cada momento nuestra edad. De verdad, de verdad, que nos acordamos perfectamente de ella, y de otras muchas cosas.


Saludos juveniles desde optimisstica.




domingo, 25 de junio de 2017

NOSTALGIA LLAMADA EGIPTO

 Mi querido Egipto:

Cada año cuando el calor llega me invade tu recuerdo. Cierro los ojos y veo tu luz, tus colores, tus gentes, oigo tus sonidos.

Después de tantos años pasando los veranos contigo, ahora es difícil no hacerlo. Tu recuerdo duele cual amante traicionero.

Llevamos ya tres años sin vernos y te extraño. Te extraño tanto que me dueles. Puedo sentir el aire del Nilo en mi cara una noche de un caluroso Julio, asomada a La Cornise o paseando en una faluka.




Tantos tés en tus terrazas, Tanto sol en tu mar Rojo. Tanto amor de tus gentes.
 Oigo la llamada del Almuecín en una de los mil minaretes del Cairo.

Puedo pasear por el Khan El Khalily, oler tus especias, ver tus coloridos abalorios, oir el murmullo de tus gentes.




Qué huella tan enorme me has dejado,

Te siento como  mía y siento el dolor de tus gentes, porque al fín y al cabo son las gentes que me hicieron amarte y considerarte mi segunda patria.
 Nunca te olvidé y prometo volver pronto. Prometo que todo será como antes. Yo hablando tu lengua y tú hablando la mía.


Te extraño mi querido Cairo.

. Esperaba el calor cada verano con ansiedad despuès del largo invierno.
 Un abrazo a todos los que me acogieron con tanto amor. Un abrazo a mis alumnos de español y a mis profesores de árabe. Y un abrazo a los españoles que pude conocer ahí y que tanto te amaban también. Todo son buenos recuerdos y no puedo más que desearte tantas cosas buenas que te mereces.

Recuerdo tu lucha en La Primavera Árabe. Recuerdo tu plaza Tahrir llena hasta rebosar de gente pacífica pidiendo libertad. Soñabas y aunque quieran matar tus sueños, no te rindas, porque la libertad no es de unos pocos, la libertad es de todos y para todos.

NOS VEREMOS PRONTO












lunes, 6 de marzo de 2017

PEDID Y SE OS DARÁ

Esta máxima la refleja La Biblia  ´´Pedid y se os dará ´´ Pero...¿Creemos lo suficiente en ello?  Se nos dijo que pidiéramos. ¡Que pidiéramos sin miedo! Entonces...¿Porqué no lo hacemos?

En  ¨El Secreto¨, Rhonda Byrne nos dice que para conseguir nuestros deseos solamente tenemos que pedirlos y confiar en que  nos serán dados. Nos habla de los grandes personajes de la humanidad y siempre, siempre se repiten las mismas máximas: los grandes  de la historia como Napoleón o La Madre Teresa de Calcuta sabían pedir. Pedían y confiaban en recibir. Y como bien podemos constatar, recibían.

Hace no mucho tiempo un chico llamado Craig Rowin se atrevió a pedir en internet un millón de dólares, así, sin ningún motivo. No decía que los necesitara para ninguna causa altruista, simplemente lo pedía. Hacía un llamamiento a los millonarios del mundo y les pedía que de ese montón de millones que poseían se desprendieran solamente de uno y que se lo dieran. ¿Sorprendente no? Pero más sorprendente es saber que consiguió su deseo. Alguien, no sabemos quien, alguien que por supuesto tenía el millón de dólares se lo hizo llegar. Fantástico ¿no?

Hace unos días pasando por delante de una papelería, de esas que tienen  libretas, carpetas y un montón de cosas bonitas (yo me las compraría todas, o casi, no sé porqué me gustan tanto los artículos coloristas y con preciosos diseños que llenan las papelerías) vi en el escaparate un pequeño block maravilloso, parecía hecho para anotar en él sólo cosas fantásticas. Me gustó muchísimo, pero la verdad es que no lo necesitaba para nada. Pero no me pude resistir, entré y lo compré, en mi interior ya sabía que utilidad le iba a dar. 
Sería el libro de mis deseos.

En cuanto llegué a casa me puse manos a la obra y empecé a plasmar en él todos los deseos que alberga mi corazón. Lo adorno con dibujitos y muchas palabras de agradecimiento.
Me hace feliz solamente recordar las cosas que escribo. Me hace feliz tocarlo, acariciarlo. Es como si todo lo que escribo se hubiese cumplido ya o se fuese a cumplir en breve. Y es que es así como lo siento. Porque en él pido para mi familia, para mis amigos, para mis lectores, que son pocos pero escogidos. Para toda la gente buena que en este mundo hay, la que conozco y los millones que no conozco pero que sé que están ahí. Sé que nos van a pasar cosas increibles. Se lo pido al Universo. A la Naturaleza. A las Fuerzas Energéticas que nos rodean. 

En cuanto a los deseos que pido,  no son nada del otro mundo...cosas sencillas, como salud y bienestar para la buena gente. Sueños que están por ahí en algún rinconcito del corazón.
Pero releyendo hoy todo lo que había escrito, me doy cuenta de que hay un deseo que se repite una y otra vez. 
Es un deseo poco ambicioso, pero que me haría sumamente feliz. Y como en su día hizo Craig Rowin, voy a lanzarlo al aire.

¡Quiero ganarme la vida escribiendo! Ese es mi deseo más intenso. 
Quiero escribir y escribir a todas horas. Sé que puedo hacerlo. Sé que puedo ser útil en el mundo de la comunicación.  Me gusta transmitir y me gusta sobre todo contagiar a los demás de optimismo y buenas vibraciones, por eso mi deseo se cumplirá. 

 Internet es un medio maravilloso con el que llegamos a cualquier rinconcito del mundo. Es posible que alguien que me necesite me lea y porque no...que mi sueño termine en realidad.
Desde pequeña es lo que quiero. Ahora cuando la experiencia acumulada ya es mucha, me siento capaz, por eso este deseo es el principal protagonista en mi maravilloso libro.


Así que imitando al joven que pedía el millón de dólares yo me atrevo a pedir:

Quiero Trabajar Escribiendo. 
Quiero Escribir
Escribir...escribir...escribir.

Y por supuesto quiero que me lean. Que podamos compartir cosas maravillosas. Cuando lo consiga, que sé que lo conseguiré os prometo que os lo contaré aquí en esta casita que es vuestra y mia.
Abrazos de pura energía desde optimisstica.





domingo, 8 de enero de 2017

¡DESPERTEMOS DE UNA VEZ!




Empieza un nuevo año y para no variar, no empieza bien. Es más, yo diría que empieza muy, muy mal. Nuevamente las noticias nos hablan de la violencia de género. Así, ya, como si fuese algo normal. Como si formase parte de lo natural, de aquello que es inevitable.
Es gracioso, por no utilizar un apelativo más fuerte, que el gobierno se llene la boca diciendo que van a combatir esta lacra. Este genocidio. Esta infamia a la que nos hemos acostumbrado.
¿Que la van a combatir? ¿Me quieren explicar cómo?
¿Guardando minutos de silencio?
¿Con leyes de alejamiento?
¿Con penas de cárcel?
¡No sirven! ¡Señores del gobierno! ¡No sirven!
¿No se han dado cuenta aún? 

¿Cuántas mujeres tienen que morir para que ustedes, que están sin riesgos y calentitos en sus sillones, se den cuenta?

Lo único que sirve es la educación. Educación. Educación.
Educación arriesgando.
Educación en total igualdad.
Educación creyendo en lo que se hace.
Desde pequeños. Desde siempre. Desde el útero materno. ¡Educación!
No se le puede tratar a un niño de forma diferente a una niña, simplemente porque sí, y querer que no sea machista. No se le puede pagar a un hombre más por el mismo trabajo realizado que a una mujer y después pretender que él no se crea superior. No se puede seguir presionando a las mujeres para que siempre estén perfectas a base de sufrimiento y obligaciones, mientras al hombre se le da derecho para todo lo contrario.

A pesar de que las universidades están rebosantes de mujeres, y a pesar de que las estadísticas nos dicen que consiguen mejores notas que los hombres ¿Cómo es que éstas, la mayoría de las veces, terminan siendo eficaces secretarías, bellas esposas. o. como mucho, con bastante suerte, segundas, terceras, o cuartas de a bordo?

¿Se han fijado en los telediarios? ¿En las fotos de los periódicos? Pongan atención por favor.  ¿Qué ven? Hombres en la política, hombres en los consejos de administración. Hombres, hombres hombres, y de vez en cuando alguna mujer para despistar.
No será que, aunque nadie lo confiese, todavía se nos sigue considerando un ser inferior. Si no, no encuentro otra explicación. No será por trabajo. No será por perseverancia. No será por falta de espíritu de sacrificio. ¿Porqué es? 

Recuerdo los tiempos que se decía que detrás de un gran hombre siempre había una gran mujer. ¿ Es gracioso eh? ¿Para cuándo lo contrario? Me encantaría oír eso de: detrás de una gran mujer, siempre hay un gran hombre.
Pero creo que no lo verán mis ojos.

Nos han educado en la sumisión. En la creencia de que para estar completas necesitamos de un hombre. En la cobardía. En la eterna espera de ese hombre que vendrá para cambiarnos la vida, del príncipe azul...¡Oh! ¡El príncipe azul!

¿El príncipe azul? ¿Ese que luego termina vilmente con la vida de la mujer que lo ama?
¿El que la aterroriza al volver cada día a casa?
¿El que se cree su dueño?
¿El que la averguenza constantemente delante de sus amigos?
¿El que le revisa el móvil y controla cada paso que da?
¿El que le repite hasta la saciedad que sin él no vale nada?

No quiero quitarle ningún mérito al sentimiento del amor. El amor es lo que marca nuestras vidas, y probablemente lo más importante de ellas. Pero no en sumisión, no un amor con condiciones. Solamente será válido un amor en igualdad. En libertad. Con sinceridad. Lo otro, no es amor. Lo otro es posesión, es avaricia, es envidia de la libertad ajena. 
Tampoco puedo poner a todos los hombres en el mismo saco, porque sería igualmente injusta. Como tampoco pueda decir que solamente son machistas los hombres. Conozco a algunas mujeres que lo son mucho más que sus parejas. Y viene a desembocar todo en el mismo pozo, en el de la falta de educación igualitaria.



De verdad señores legisladores, olvídense de las leyes de alejamiento que de nada sirven a una mujer que tiene el miedo tan instalado en el cuerpo, que es incapaz de denunciar al asesino que la ronda. Olvídense de sus conceptos, porque no son los mismos que los de las víctimas. Si no cumplen primero la parte que les toca, no pueden después eliminar las consecuencias.

Creo firmemente que necesitamos de más imaginación. Necesitamos algo más de esfuerzo. No parece lógico que nos creamos tan modernos y no hayamos tenido nunca una mujer presidente de gobierno. Probemos a ir a una comisaría, a un hospital, a un banco. Una vez allí preguntemos por el jefe. Apuesto diez contra uno, que por cada mujer que dirija uno de estos centros, hay cincuenta hombres. Entonces, que no nos extrañen las consecuencias. Que no nos extrañe ese sentimiento de superioridad que algunos hombres tienen todavía instalado en su débil cerebro.

Aunque no sean de nuestro agrado estos temas, creo que inevitablemente hay que afrontarlos.

Saludos desde optimisstica.