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domingo, 25 de junio de 2017

NOSTALGIA LLAMADA EGIPTO

 Mi querido Egipto:

Cada año cuando el calor llega me invade tu recuerdo. Cierro los ojos y veo tu luz, tus colores, tus gentes, oigo tus sonidos.

Después de tantos años pasando los veranos contigo, ahora es difícil no hacerlo. Tu recuerdo duele cual amante traicionero.

Llevamos ya tres años sin vernos y te extraño. Te extraño tanto que me dueles. Puedo sentir el aire del Nilo en mi cara una noche de un caluroso Julio, asomada a La Cornise o paseando en una faluka.




Tantos tés en tus terrazas, Tanto sol en tu mar Rojo. Tanto amor de tus gentes.
 Oigo la llamada del Almuecín en una de los mil minaretes del Cairo.

Puedo pasear por el Khan El Khalily, oler tus especias, ver tus coloridos abalorios, oir el murmullo de tus gentes.




Qué huella tan enorme me has dejado,

Te siento como  mía y siento el dolor de tus gentes, porque al fín y al cabo son las gentes que me hicieron amarte y considerarte mi segunda patria.
 Nunca te olvidé y prometo volver pronto. Prometo que todo será como antes. Yo hablando tu lengua y tú hablando la mía.


Te extraño mi querido Cairo.

. Esperaba el calor cada verano con ansiedad despuès del largo invierno.
 Un abrazo a todos los que me acogieron con tanto amor. Un abrazo a mis alumnos de español y a mis profesores de árabe. Y un abrazo a los españoles que pude conocer ahí y que tanto te amaban también. Todo son buenos recuerdos y no puedo más que desearte tantas cosas buenas que te mereces.

Recuerdo tu lucha en La Primavera Árabe. Recuerdo tu plaza Tahrir llena hasta rebosar de gente pacífica pidiendo libertad. Soñabas y aunque quieran matar tus sueños, no te rindas, porque la libertad no es de unos pocos, la libertad es de todos y para todos.

NOS VEREMOS PRONTO












sábado, 23 de marzo de 2013

Marruecos, ese país desconocido.

Lo tenemos al lado y es el gran desconocido. Hablando con mi amigo Moha el otro día, se me ocurrió hablaros de este país tan bello y que tiene tanto para contarnos. 


Moha ha vivido toda su infancia en el desierto, ha llevado una vida nómada y sabe de cada rincón del bello Marruecos. Pero Moha también es un hombre de hoy que habla perfecto español y domina las comunicaciones y la red. Tiene una bellísima página en la que podéis encontrar toda la información antes de lanzaros a la aventura.  Disfrutapormarruecos.com

Disfrutapormarruecos.com es una agencia de viajes pero no al uso, está especializada en el turismo alternativo y te puede ofrecer un viaje a la carta, tal y como tu lo diseñes y te apetezca y hasta donde tu bolsillo alcance.
Turismo de sol y playa, relax en las costas de todo el Atlántico y Mediterraneo.
Turismo cultural con el fin de conocer las ciudades Imperiales, pueblos Bereberes, museos y monumentos que tengan valor histórico y/o artístico en todo Marruecos.
Ecoturismo donde el principal encanto es la naturaleza de Marruecos, en las que destacarían los valles de Draa y Dades. Valle de Rosas, valle de Ourika, dunas de arena, etc.
Turismo para geólogos, existen distintos tipos de zonas donde abunda la riqueza de fósiles.
Turismo deportivo y de aventura de rutas en 4 x 4 por pistas aún desconocidas, motocicletas, quads/atv.
Aventuras y paseos por el desierto en camello.
Turismo rural, senderismo, trekking y mountan bike, esquí de travesía, kyak.
Turismo grastronómico dirigido a todos los que quieran degustar los exquisitos platos marroquíes y su alta cocina, que ofrece una amplia gama mezclando sus aromas y especias. El turismo gastronómico ofrece la posibilidad de poder aprender a cocinar comida marroquí.
Turismo de ayuda humanitaria. Está destinado a las personas que viajan con la intención de colaborar en proyectos sociales o con organizaciones no gubernamentales.
Marruecos es el paraíso del artista y el sueño del fotógrafo.  
       Por eso, si os gusta la aventura, si amáis lo diferente, si queréis por unos días salir de la rutina, visitad Marruecos.

 A mi me parece una alternativa maravillosa al estrés y a la vida que llevamos en estos momentos. Además el precio seguramente también os gustará. Pero eso ya se lo dejo a Moha. Visitad su página y poneros de acuerdo con él. Desde el primer momento os tratará con absoluta cordialidad y estará dispuesto a adaptarse a vuestros gustos, necesidades y economía.
Os deseo unas felices vacaciones de Semana Santa. Tened mucho cuidado en la carretera. Os tengo contados y pasaré lista. Quiero veros a todos aquí.

Recordad siempre que una sonrisa puede mover montañas. Saludos desde optimisstica.  











 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Dahab; una maravilla egipcia a descubrir



No sólo de pirámides vive Egipto.




En el golfo de Áqaba, en la  península del Sinaí, se encuentra  Dahab. Un pueblito de  Beduinos de unos 10.000 habitantes y que embelesa por distintos motivos a los que llegamos del mundo occidental.
Mucha gente conoce Egipto. Son muchos los que han viajado a Luxor, El Cairo, Alejandría e incluso a Sharm El Sheikh. Pero ya no son tantos (a excepción de buceadores trotamundos) los que conocen esta pequeña perla situada entre continentes. Dahab se encuentra en el sureste de la península, mirando hacia las costas de Arabia.
El Sinaí a su vez, está situado entre Africa y Asia en el Próximo Oriente y entre dos golfos, el de Suez y el de Aqaba. Limítrofe con la Franja de Gaza y con Israel, la península del Sinaí, además de ser una joya histórica, con su monte Sinaí, donde según el Antiguo Testamento Moisés recibió las Tablas de la Ley con los Diez Mandamientos, nos ofrece paisajes sin igual de playas, desierto y montañas espectaculares.
Después de llevar más de 20 días en El Cairo, en el ruidoso, amado, estresante, bello, y siempre añorado Cairo, decido ir por unos días a Dahab para relajarme, descansar y ver una cara muy diferente de mi querido Egipto. Allí todo es paz, silencio, sol y descanso.
Por unos 100 euros compré los billetes de avión, ida y vuelta hasta Sharm El Sheik. Desde allí tuve que viajar por el desierto en taxi, unos 60 kilómetros hasta Dahab. El viaje como podéis imaginar es un poco incómodo, pero cuando estás allí todo lo ves con unos ojos muy distintos. Las comodidades occidentales se dejan a un lado y empezamos a valorar otros aspectos de nuestras vidas, a veces muy olvidados en nuestro país. Creo que nos contagiamos de su espíritu de solidaridad, de su capacidad de adaptación al medio. Puedes percibir en ellos siempre una sonrisa hasta en las situaciones más incómodas. He visto muchas veces como la gente se vuelca en ayudar a cualquiera que se le pare el coche en medio de un tráfico infernal y con una temperatura de más de 40 grados. (Es algo habitual ya que hay coches funcionando con más de 45 años).  Cuando vas por la calle,  casi sin aliento para poder caminar por culpa de las altas temperaturas, y ves como la gente empieza a empujar un coche de alguien que no conoce y que tiene que sudar a mares  para conseguir ponerlo en marcha, te das cuenta de que conservan algo que nosotros hemos perdido. Así que allí todo, todo, se disfruta mucho más.
En Dahab viven muchos extranjeros, entre ellos algunos españoles que han sabido encontrar un verdadero remanso de paz en este rincón del mundo.
También es destino de muchos buceadores que anhelan surcar sus aguas cristalinas entre corales. Es muy famoso el Blue Hole (agujero azul) Lugar precioso donde los haya, pero que también ha costado la vida a algunos aventureros extremos.
 Por supuesto  pude saborear la suculenta comida egipcia y un maravilloso pescado, que las mismas personas que lo servían, se habían encargado de hacerlo caer en sus redes sólo unas pocas horas antes, o a veces minutos.
Pero lo que más me divirtió y de lo que pude disfrutar horas y horas fue de la playa. Un mar tranquilo, transparente y lleno de pececillos que se arremolinaban en torno a mí a mordisquear mis pies. Las costumbres de los beduinos hacen que los adultos, sobretodo las mujeres, no se bañen en el mar cuando hay gente extraña. Sólo los niños lo hacen, con lo que la playa dista mucho de ser una playa como las que conocemos aquí. Allí la tranquilidad lo empapa todo y eres capaz de pasarte cuatro horas en el agua sin apenas darte cuenta de que ha pasado el tiempo. 


En esta otra foto podéis ver como los niños utilizan a un camello de trampolín. Era un camello que nos visitaba todas las tardes más o menos a la misma hora. Llegaba  solo, se metía en el agua y los niños se lo pasaban de lo lindo jugando con él. También era normal ver aparecer a las cabras mientras tomaba el sol.
El tiempo allí transcurre con otra velocidad. A veces hay que  parar y comparar.
Pasé unos días inolvidables en Dahab. Comí, reí y dormí como una niña…y me bañé cada día hasta arrugarme como una pasa, para una vez cargadas las pilas volver a El Cairo a seguir con mis clases y con mis veranos egipcios. En esta ocasión también, con las conocidas manifestaciones de la plaza Tahrir.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mi querido, querido Egipto.



¡Cuánto te echo de menos!. Tu sol, tu luminosidad, la amabilidad de tus gentes. Cuando recuerdo mis paseos por el Nilo, mis ojos, aún en la distancia se me llenan de su inmensidad y el corazón no sabe si cantar por la dicha de haberte conocido o llorar por la tristeza de la lejanía.
En fin...respiro y me positivizo para contaros algo que hoy me ha venido a la memoria y que siento la necesidad de rememorar.
Se trata de mi primer viaje a Egipto.
Fue en el verano de 2007. Una amiga me convenció para hacer un curso de árabe. Llevábamos un par de años estudiando árabe aquí en España y ella decía que lo mejor es estudiar in situ. Así que al final me convenció y allá que fuimos. Aunque los motivos son lo de menos. Lo mejor fue la serie de cosas fantásticas que me ocurrían cada día nada más poner los pies en la calle. Bueno, a veces ni siquiera hacía falta estar en la calle, en el mismo hotel la gente era fantástica y cada día había anécdotas para contar.
Yo entonces no hablaba casi nada de inglés y muy poco árabe, con lo que la comunicación no era fácil. Mi amiga era profesora de inglés y allí es el segundo idioma, con lo cual si tenía problemas ella siempre podía rescatarme. Pero no era el caso. Todo lo contrario, siempre, aunque con situaciones cómicas, podía arreglármelas por mí misma.
El primer día cuando bajamos después de desayunar, fuimos a recorrer un poco El Cairo. Recuerdo la primera vista dle Nilo, no podía apartar los ojos de él. También recuerdo unos preciosos árboles cuajados de flores que aquí no había visto nunca. Las calles plagadas de gente. El blullicioso Khan al Khalili. Pero sobretodo, sobretodo la amabilidad de las personas que nos encontrábamos por doquier.
Una de las anécdotas más bonitas que me ocurrieron en aquel viaje fue la segunda noche de mi estancia en el hotel. Un hotel pequeñito y familiar sin muchas pretensiones. Salí a buscar una cabina para llamar a mi familia ya que había comprado una tarjeta porque me habían dicho que salía bastante más barato que llamar desde el móvil o desde el hotel. El caso es que pregunté en la recepción del hotel por la cabina más cercana e inmediatamene un joven se prestó a acompañarme sin más objeción. Naturalemente yo no me fiaba mucho...pero viendo que la cabina se encontraba cerca me decidí a acompañarle donde me decía. La tarjeta me duró algo así como medio minuto y viendo la cara que se me había quedado el joven con su medio inglés, medio árabe trababa de explicarme que aquellas tarjetas no eran las más apropiadas. La situación no dejaba de ser cómica y para mí bastante decepcionante, ya que no había podido halar con los míos. Entonces sin más dilación el joven me dice que espere y desaparece. ¡Oh Dios! encima me quedo sola, de noche y sin saber donde me encontraba.....uffffffff, me arrepentí en un segundo de haberle hecho caso y de haber salido sola del hotel. Pero no me dió tiempo a asustarme demasiado porque en tres minutos de reloj volvió a aparecer con otra tarjeta en la mano que me ofrecía para que pudiese hablar sin problemas. Yo desconfiaba, pero viendo su insistencia acepté y utilicé la tarjeta. Esta vez pude hablar cuanto quise con mi familia sin ningún problema. Al terminar y viendo la cara de satisfacción de mi joven acompañante me dispuse a pagarle la tarjeta y por supuesto el tiempo que había invertido en mí. Pero...y aquí vino mi sorpresa se negó en redondo a cobrarme ni un solo centimo. Solamente repetía, ana sadiqui, ana sadiqui (yo soy tu amigo, en árabe) y amablemente me acompañó al hotel nuevamente, al mismo tiempo que con árduo trabajo me explicaba que él trabajaba en el hotel de camarero, que ya nos veríamos y que no tuviera ningún problema en pedirle cuánto necesitara. Ese es amigos el carácter egipcio. Lo he comprobado a través de los siguientes años en mis viajes. Otra anécdota preciosa que me ocurrió fue con un mendigo en las pirámides. Para no alargarme, solamente os resumiré que en un momento en el que yo me encontraba exausta por el asfixiante calor fuí a refugiarme a una sombra en la que se encontrba él. En ese mismo momento se disponía a comer un pan de pita que le había llevado otro mendigo igual que él y cuando me vió tan cansada, ni corto ni perezoso partió la mitad de su pan y me la ofreció convencido de que la iba a aceptar y a comerlo junto a él. Desafortunadamente lo que menos me apetecía a mi era comer, y me vi obliga a rechazarselo, algo de lo que todavía me estoy arrepintiendo. Sus manos estaban negras de andar todo el tiempo en la calle, pero os aseguro que con la amabilidad que me ofreció su pan, me hubiera sentado mejor que en el más rico de los manteles.
En fín otro día os cuento más. Las experiencias en mi Egipto se acumulan. Pero no se me olvidan.
Espero que disfrutéis de la vida...cada momento.